
Los sucesos que vemos hoy en la escena mundial hacen resonar con fuerza las palabras de Jesús en Mateo 24. Él dijo que el tiempo de su venida y el fin de este siglo se parecerían a días de guerras y rumores de guerras. Pero también fue claro en algo: esa no es la señal del fin. Es apenas el comienzo de un tiempo sin precedentes.
La señal inequívoca es otra: ver a la Iglesia, en todas las naciones, dando testimonio del Evangelio del Reino.
“Y será predicado este evangelio del reino en todoel mundo, para testimonio a todas las naciones;
y entonces vendrá el fin”. Mateo 24:14
Marcos registra lo mismo, pero lo presenta como una necesidad:
“Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones”. Marcos 13:10
Cuando le preguntaron por el tiempo de su venida (Mt. 24:3), Jesús respondió señalando una prioridad: antes, el Evangelio debe ser predicado en todas las naciones. Es como si hubiera puesto una “cláusula” para su regreso: si quieren que yo vuelva, vayan y hagan discípulos en todas las naciones.
Cuando estas palabras cobran peso en el corazón,la Gran Comisión ya no es una opción, sino una necesidad urgente. Por eso Pablo decía: “¡Ay de mí si no predico el evangelio!”
Y, aun así, este mandamiento no es un fin en sí mismo. El objetivo no es solo predicar y hacer discípulos. El fin es Él. Queremos que Él regrese.
Por eso decimos: ¡Maranata! Es este clamor el que nos llena de esperanza y nos compromete con terminar la tarea.
Las señales mundiales están gritando las palabras de Jesús en Juan 4:35: “Ustedes dicen: todavía no
es tiempo; pero yo les digo: alcen sus ojos y miren los campos, porque ya están listos para la cosecha”.
Los tiempos de guerra y convulsión social han sido históricamente un escenario fértil para la predicación del Evangelio. Dios los ve como campos listos para la cosecha,
y entonces nos dice que pidamos al Señor de la mies que multiplique los obreros:
“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”. Mateo 9:37-38
En este texto hay una palabra inusual. En el Nuevo Testamento, la palabra habitual para “enviar” es apostellō,
de donde proviene el término “apóstol”: alguien enviado con un propósito. Pero en este pasaje Jesús usa otra palabra: EKBALLO.
EkballO es una palabra fuerte, y expresa un envío violento. Implica empujar, sacar, lanzar hacia afuera con determinación, incluso hacia lugares donde uno no elegiría ir.
Lo que Jesús nos está mostrando es que, en los últimos tiempos, responder a la Gran Comisión va a implicar salir de la comodidad de nuestras vidas.
En ocasiones, yendo a lugares que no elegiríamos…donde el costo puede llegar a ser alto, incluso nuestras propias vidas.
La forma en la que Dios llevará a cabo esta tarea será por medio de comunidades que han aprendido a ser hospedadoras de su Presencia. Comunidades como la iglesia de Antioquía, en Hechos 13, lugares donde la prioridad es ministrar al Señor. Y es en ese contexto donde el Espíritu Santo empieza a mover corazones y a enviar personas a destinos que nunca hubieran imaginado.
Por eso, queremos alinearnos con el deseo de Dios de reunir a todas las naciones en su mesa.
Clamamos por un ekballO: un envío decidido, profundo y sin precedentes de obreros a todas las naciones, para que el Evangelio sea predicado…
y el fin venga, y Jesús regrese a tomar los reinos de la tierra.
Impulsados por este deseo del corazón de Dios, entraremos en un ayuno de veintiún días, al que llamaremos EKBALLo. Nuestra prioridad es Jesús; nuestro deseo, acercarnos a su corazón para descubrir sus anhelos; y nuestro llamado, responder a cada uno de ellos.



ekballO
AYUNO EKBALlo
En estos 21 días
clamaremos por:

Sé parte de una generación que quiere ver a Jesús y ruega al Padre para que produzca un ekballō que traiga a plenitud la Gran Comisión.
Clamamos por comunidades como Antioquía — iglesias que lo pongan a Él en primer lugar y se conviertan en centros de envío para barrios, ciudades y naciones.
SEMANA 1
Rogamos al Padre que envíe (ekballO) obreros a su mies, hasta lo último de la tierra.
SEMANA 2
Entendiendo que Israel es el último eslabón de la Gran Comisión (Is. 62; Ro. 11:25-26), clamamos por una iglesia que vaya desde las naciones a anunciarles que su Rey viene, para que lo reciban una vez más diciendo: “Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor”.
SEMANA 3
¿CÓMO ADMINISTRAR
EL AYUNO?
Tendremos nuestro cuarto de oración
BETANIA disponible, para asistir de manera presencial u online.
Los horarios en los que el cuarto estará funcionando durante estos veintiún días serán los siguientes:
-
Lunes a jueves de 9 AM a 1 PM
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Viernes las 24 horas (del viernes 8 AM al sábado 8 AM)
*Horario Argentina
Antes de mencionar los tipos de ayuno, es importante aclarar por qué es importante
esta disciplina espiritual. En el Sermón del Monte, Jesús dio por sentado que lo haríamos
(Mt. 6:16-18).
El ayuno provoca muchas cosas en nuestro ser integral.
Aquí se describen algunos de sus beneficios:
-
Transforma el hambre natural en hambre espiritual.
-
Debilita la carne y fortalece el espíritu.
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Cultiva nuestro dominio propio. Quien puede dominarse con las comidas
y decirle que no a los alimentos, se prepara para decirle que no a cualquier tentación.
Los primeros cinco días del ayuno son los más difíciles. Nos sentimos débiles, con deseos de abandonar y convencidos de que no lo lograremos.
Pero si perseveramos, con el pasar de los días empezaremos a notar cómo ganamos lucidez mental, nos sentimos más despiertos y con los sentidos espirituales más sensibles.
Por todo esto, cuando de prepararnos se trata, el ayuno es un arma que no puede quedar fuera de la ecuación. Para la iglesia de los últimos tiempos, esta disciplina no será una opción, sino una necesidad.
IDEAS DE TIPOS
DE AYUNO:
01
Ayuno de algunas comidas o alimentos específicos:
Se puede ayunar de una o más comidas al día o de alimentos puntuales que te gustan mucho. También se puede ayunar día por medio o ciertos días específicos de la semana.
02
Ayuno de Daniel:
Este tipo de ayuno consiste en consumir vegetales, legumbres, frutas y verduras (evitando principalmente lácteos, carnes y harinas).
03
Ayuno con líquidos:
El ayuno con jugos de vegetales y frutas permite adquirir suficiente energía para poder prolongarlo en días. Si tienes problemas de salud, es necesario consultar con un médico antes de empezar este tipo de ayuno. Solo aconsejamos este ayuno a personas que específicamente reciban de Dios hacerlo; de lo contrario, te debilitará para el propósito espiritual de preparación, revelación y acción.
04
Ayuno de redes sociales:
No es solo dejar de usar las aplicaciones, es una decisión consciente de desconectarte del ruido, ordenar la mente y conectar con el propósito de este AYUNO EKBALLO.
* Más allá del tipo de ayuno que elijas, recomendamos consultar a tu médico de cabecera o a un profesional de la nutrición si la modalidad elegida es adecuada para tu estado físico.
IDEAS DE CÓMO ORGANIZAR TU AYUNO:
Elige cuáles serán los alimentos de los cuales
te abstendrás.
Aquí dos ejemplos:
- Ayunar todos los días de alimentos sólidos hasta las 18 hs, y luego de este horario comer normal hasta irte a acostar. Esto repetirlo durante los veintiún días.
- Ayuno de Daniel durante los veintiún días completos.
Define qué distracciones y placeres apagarás
durante estas tres semanas.
Ejemplo: dejar redes sociales, no mirar series o películas ni contenido
de entretenimiento durante el ayuno.
Establece qué pasajes bíblicos serán tu meditación.
Por ejemplo: el libro de Hechos de los Apóstoles;
el Sermón del Monte – Mateo 5–7; Mateo 24 y 25; Apocalipsis;
Isaías 24–27, 42, 49, 62; Jeremías 30–33; Salmos 73–83, etc.
Elige un libro que te edifique para leerlo y,
en lo posible, terminarlo durante estos veintiún días.
Descarga la guía semanal de intercesión que estaremos
compartiendo a través del canal de YouTube de Misión,
en la transmisión de Betania. Toma tu rol sacerdotal
y contiende por cada uno de estos temas.



DISTRACCIONES
Este es un tiempo clave para deshacernos de todo lo que nos distrae o desenfoca. Por eso, más allá de lo que ayunes, es clave que seas intencional en dedicar mayores tiempos a la intimidad con Dios.
El propósito no es solo dejar de lado algunos alimentos o distracciones, sino hacer espacio para orar y llenarnos de su Palabra.
PLACERES:
Estos veintiún días son una oportunidad también para ofrecer al Señor, como una ofrenda, hobbies o actividades que
amamos practicar.
Cualquiera sea el tipo de ayuno que elijas, recomendamos “apagar” todo lo que pueda ser una distracción y tomar tiempos para orar y leer la Palabra. Seamos conscientes de que siempre que nos dispongamos a buscar a Dios habrá oposición, y podrán surgir cosas que nos quieran hacer desistir.
Con respecto a los niños, podemos invitarlos a que puedan sumarse y, si quieren ayunar, pueden abstenerse de tiempos de ver televisión, de utilizar dispositivos electrónicos, de ingerir golosinas u otras actividades, para invertir ese tiempo en orar junto a ellos. No es recomendable restringir comidas o grupos alimenticios en ellos.
Como familia de MiSion, proporcionaremos recursos como guías de oración que nos facilitarán estar unidos en una misma dirección y meditar en su Palabra por cada punto por el cual estaremos clamando.
Como ya mencionamos, también tendremos nuestro cuarto de oración Betania de manera presencial y online (a través de nuestro canal de YouTube, MiSion CEM), que te ayudará a estar informado y preparado para involucrarte en esta convocatoria del Espíritu.
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LIBROS RECOMENDADOS PARA ESTE AYUNO:
• Israel y la gran comisión, Samuel Whitefield
• Las pasiones del corazón de Dios, Mariano Sennewald
• El poder transformador de la devoción extrema, Mariano Sennewald
• La Iglesia integral, Mariano Sennewald
• Maranata: Descubriendo la profecía de las profecías, Mariano Sennewald
• Alineamiento, Asher Intrater
• Elimina la prisa de tu vida, John Mark Comer
• Enséñanos a orar, Corey Russell
• El don de las lágrimas, Corey Russell
• Discipulado comienza al contemplar, Samuel Whitefield
• La trampa de Satanás, John Bevere
• Secretos del lugar secreto, Bob Sorge
• Honra y recompensa, John Bevere
• Enemigos del corazón, Andy Stanley
• Sácale el jugo al día, Mark Batterson
• Temor de Dios, John Bevere
• Relaciones de pacto, Asher Intrater
• La envidia, Bob Sorge
• Quebrando la intimidación, John Bevere
• Un pacto con mis ojos, Bob Sorge
• La batalla de cada hombre/mujer, Stephen Arterburn; Shannon Ethridge




